sábado, 23 de octubre de 2010

INTRODUCCION

Juan Salvador Gaviota es un relato, de una gaviota con ideología totalmente diferente a la bandada a la cual pertenecía, que lucho por conseguir lo que el tanto anhelaba, pero sobre todo compartir lo que el descubría y aprendía, aunque fue exiliado de su bandada por pensar diferentes a ellas, siempre pensó en ellas y un día regreso para compartir y enseñarles lo que el había aprendido lejos de ellas.
 
JUAN SALVADOR GABIOTA
UN RELATO
Por naturaleza las gaviotas se preocupan por aprender a conseguir comida, pero no les interesa aprender a volar.
Juan Salvador  era una gaviota que no le interesaba  aprender a conseguir comida, puesto que él tenia un interés particular, quería aprender a volar,  practicaba el vuelo en el aire retorcía sus alas y aunque fuera doloroso cuando el viento golpeaba sus alas y muchas veces se atascaba y le tocaba detenerse en medio vuelo, seguía insistente en aprender a volar.
Las gaviotas, como es bien sabido, nunca se atascan, nunca se detienen. Detenerse en medio del vuelo es para ellas vergüenza, y es deshonor.
Pero Juan Salvador Gaviota, sin avergonzarse, y al extender otra vez sus alas en aquella temblorosa y ardua tarea, parando, parando, y atascándose de nuevo, no era un pájaro cualquiera.
La mayoría de gaviotas no se molestan en aprender sino las normas de vuelo elementales: como ir y volver entre playa y comida.  Pero Juan Salvador  Gaviota amaba volar.
Juan Salvar Gaviota descubrió que por su forma de pensar no era popular  entre los demás pájaros. Hasta sus padres se desilusionaron al ver a su hijo pasarse días enteros, solo,  haciendo cientos de planeos a baja altura, experimentando.
Sus padres desilusionados le preguntaban ¿Por qué Juan, Por qué? ¿Por qué te resulta tan dócil ser como el resto de la bandada, Juan. ¿Por qué no comes?.
A Juan no le importaba estar el puro hueso y plumas, puesto que el pretendía aprender a volar y saber que podía hacer en el aire y que no.
Un día su padre le dijo con cierta ternura que pronto llegaría el invierno y que no habrían barcos en el muelle y que los peces se irían a las profundidades, y que si quería  aprender algo, que aprendiera sobre como buscar comida, Juan obedeció a su padre y se fue al muelle a buscar comida, se unió a la bandada en el muelle e intentó a pescar, hizo todos los intentos pero no le encontró sentido a la busca de comida y pensó: estoy perdiendo mi tiempo y lo debería de aprovechar en experimentar diversas formas de volar puesto que hay tanto que aprender, sin pensarlo dos veces voló a alta mar para disfrutar su vuelo.
Había pasado una semana y Juan Gaviota tubo mucho avance en su velocidad de devorar, pero aun se le hacia difícil para su aterrizaje, volaba muy alto, luego colocaba su pico hacia abajo, pero la misma velocidad que alcanzada hacia que para el aterrizaje se descontrolara y terminara estrellándose con  las duras aguas del mar.
En uno de esos aterrizajes, tubo uno que realmente fue demasiado duro, puesto que fue a estrellarse con un mar duro como un ladrillo, quedando inconciente y flotando en medio del océano. 
Cuando recobró el sentido, era ya pasado el anochecer, y se halló a la luz de la luna  y flotando en el océano. Sus alas desgreñadas, pero el fracaso le pesaba aún más sobre su espalda.  Tanta era su desilusión que deseo que el peso lo arrastrara al fondo del océano para terminar con todo.
A medida que se hundía, una voz  resonó de su interior. No hay forma de evitarlo, soy una gaviota  limitada por naturaleza. Si estuviera destinado  a aprender tanto sobre volar tendría por cerebro cartas de navegación, si estuviese destinado a volar a alta velocidad tendría las alas cortas de un halcón, y comería ratones en vez de peces.
En ese momento Juan le dio la razón a su padre, que tenía que conformarse a volar únicamente 30 metros de altura, que es lo mas alto que una gaviota vuela.
La voz fue desapareciendo y Juan pensó, el lugar de una gaviota es la playa  y desde ese momento se prometió  ser una gaviota normal, así todo el mundo se sentirá feliz.
Cansado se elevó de las oscuras aguas y voló hacia tierra, agradecido de lo que había aprendido sobre cómo volar a baja altura con el menor esfuerzo.
No pensó, que no podía terminar con todo lo que había aprendido y le resultó grato dejar ya de pensar y volar en la oscuridad hacia las luces y la playa.
Pero, nuevamente la voz exclamó, ¡la oscuridad! ¡Las gaviotas nunca vuelan en la oscuridad! ¡Desciende! ¡Las gaviotas nunca vuelan en la oscuridad! ¡Si hubieras nacido para volar en la oscuridad, tendrías los ojos del búho! ¡Tendrías  por cerebro cartas de navegación! ¡ Tendrías las alas cortas de un halcón!.
Esa noche Juan Salvador Gaviota a 30 metros de altura parpadeó sus ojos y pensó ¡ alas cortas! ¡ Las alas cortas de un halcón! ¡ Esa es la solución! ¡Que necio he sido! ¡No necesito mas que un ala pequeñita, no necesito más que doblar la parte mayor de mis alas y volar con los extremos! ¡Alas cortas!.
En ese momento Juan no pensó en el fracaso ni en la muerte, pego fuertemente las antesalas  a su cuerpo, dejo solamente los afilados extremos asomados como dagas al viento y subió setecientos metros sobre el negro mar, y cayó en picado vertical.
A esa altura el viento le azoto la cabeza con un bramido monstruoso, disfruto tanto ese momento cuando empezó a descender a 100 kilómetros por hora, ciento  treinta, ciento ochenta, y aun mas rápido, pero su tención  no era ahora tan grande como antes de cien y con un mínimo esfuerzo de los extremos de las alas aflojo gradualmente el picado y salió disparado sobre las olas, como una gris bala de cañón bajo la luna.
Sube nuevamente a doscientos kilómetros por hora y bajo contra, luego pensó si pico desde mil metros en lugar de quinientos ¿ a cuanto llegare?.
Se sentía feliz por el descubrimiento que había hecho y se le había olvidado las promesas que anteriormente se había hecho sobre desistir de aprender a volar y aceptarse que únicamente podía volar 30 metros de altura.
A la mañana siguiente, siguió practicando su vuelo lo mas alto que pudiera alcanzando una velocidad de mas de 300 kilómetros por hora, lo cual le hacia pensar en el triunfo  ¡la velocidad máxima! Para Juan era un triunfo, era un descubrimiento, el momento más grande y singular en la historia de la bandada.
Juan voló hacia su solitaria área de práctica, y doblando sus alas para un picado desde tres mil metros, se puso a trabajar para descubrir la forma de girar.
Se cuenta de que al mover una sola pluma del extremo de su ala causaba una curva suave y extensa a tremenda velocidad, también descubrió que cuando movía mas de una pluma a esa velocidad, giraba como una bala de rifle, así fue como Juan se convirtió en la primera gaviota de este mundo en realizar acrobacias aéreas.
Este día que había descubierto tantas acrobacias no quiso perder tiempo en charlar con las otras gaviotas y siguió volando hasta después de la puesta del sol.
Juan cuando llego donde estaba la bandada hizo de sus acrobacias antes de aterrizar , pensando,  cuando sepan del descubrimiento se pondrán locos de alegría, porque para Juan la vida ahora tendrá mas sentido,  porque en vez del lento y aburrido ir y venir a los  pesqueros, hay una razón para vivir ahora tendrían como alzarse, inteligencia y habilidad, podrán ser libres.
¡Podrán aprender a volar!
Las  gaviotas estaban en Sesión de consejo cuando Juan tomo tierra, la gaviota mas Mayor hizo sonar sus voz llamando a Juan.
La gaviota mayor dice: Juan ven y pasa al centro.
Juan rápidamente pensó me van a dar honores por mi descubrimiento, pero yo no quiero honores, solo quiero enseñarles lo que somos capaces de hacer las gaviotas.  Puesto que se pasa al frente para honrar o deshonrar a alguien.
Juan dio un paso al frente, y con voz solemne le dice la gaviota mayor, al centro para tu vergüenza, que nos has deshonrado, sabes bien que las gaviotas no debemos volar mas de los 30 metros y que estamos destinadas a conseguir comida en los pesqueros y tú nos has traicionado.
Juan sintió como si le hubieran golpeado con un madero sus rodillas empezaron a temblar sus plumas se combaron y le zumbaban los oídos, pero le insistían, al centro para deshonrarte, y el les decía y el descubrimiento, no entienden, están equivocados,
Juan por haber violado la dignidad y la tradición de la familia de las gaviotas, fue centrado por deshonor y eso significaba la expulsión de la sociedad de las gaviotas, desterrado a una vida solitaria en los lejanos  acantilados.
En ese momento se hizo oír la voz de Juan, hermanos míos grito, les explicó que el había descubierto una nueva forma de vida, poder ser libres y no estar por siempre en los pesqueros, les pidió una oportunidad y les iba  a mostrar lo que el había encontrado. La bandada no acepto, entonando juntas la hermandad se terminó, y todas solemnemente cerraron sus oídos y le dieron la espalda.
A partir de ese momento Juan Gaviota pasó sus días solo, pero voló  mucho más alto de lo que ya había aprendido y descubrió que cuanto mas alto volaba  podía encontrar aquel pez raro y sabroso que habitaba a tres metros bajo la superficie del océano. 
Un día Juan se vio acompañado de dos gaviotas que volaban tan alto como el, Juan les pregunto que quienes eran y ellas le contestaron que eran sus hermanos y que habían llegado para llevárselo a casa, Juan les explicó que no tenia familia ni bandada, pero las gaviotas le dijeron que era tiempo de volar mas alto y de volver a casa. Juan Salvador Gabita entendió que era capaz de volar más alto y que era hora de volver a casa. Echo una larga y ultima mirada al cielo, a esa magnifica tierra de plata donde había aprendido. Se elevó con las dos radiantes gaviotas para desaparecer en un perfecto y oscuro cielo.

Juan Gaviota fue llevado por las dos gaviotas al cielo de donde se podía observar la playa y vio que eran pocas las gaviotas que halla habitaban, no vio ninguna manada como estaba acostumbrado a ver, aquí conoció a Rafael Gaviota quien era también exiliado de la bandada al igual que el resto de gaviotas que allí Vivian quien le  enseño nuevos trucos para volar mucho rápido de lo que el volaba.
En este grupo de gaviotas estaba una gaviota  muy mayor llamada Chiang.   Juan pensó que Chiang por ser la mas anciana ya no podía volar  pero resulto que por ser la mayor de todas volaba con mucha  mas rapidez.  Juan le pidió a Chiang que le enseñara como hacia ella para volar con tal rapidez, Chiang le respondió que para volar tan rápido como el pensamiento y a cualquier sitio que exista, se debe empezar por saber que ya se llego.
El secreto,  según Chiang,  consistia en que debía dejar de verse a si mismo como prisionero de un cuerpo limitado.
Juan se dedico a ello con ferocidad, día tras día, desde el amanecer hasta después de la medianoche. Pero a pesar de todo su esfuerzo no logro moverse ni un milímetro del sitio donde se encontraba.
Un día Juan de pie en la playa con los ojos cerrados, concentrado como un relámpago comprendió de pronto lo que Chiang le decía. ¡Pero si es verdad, soy una gaviota perfecta y sin limitaciones! Y se estremeció de alegría, Bien, dijo Chiang con un tono de triunfo en su voz.
Juan abrió sus ojos y vio que estaba en otro lugar solo con la mayor, quedándose asombrado de lo que había logrado.
Juan lleno de asombro por lo que había logrado, le dijo a Chiang que quería regresar donde estaba su bandada para enseñarles todo lo que el había aprendido porque  no el sentía que no era posible que conociendo tantas técnicas para volar y sabiendo lo bonito que se sentía ser libre, no podría vivir tranquilo sin compartir con los demás lo que el había adquirido.
Un día regreso a su bandada pero durante su vuelo se encontró con otros exiliados a quienes les conto de su conocimiento sobre el vuelo y que quería compartir con la bandada.  Llego donde vivía la bandada pero no le prestaron atención, con forme fueron pasando los días se le acercaba uno que otra gaviota para aprender a volar. Por las noches Juan aprovechaba para explicarles de las técnicas y formas de vuelo, las curiosas se acercaban para escuchar pero sin ver ni que las vieran.  Poco a poco Juan fue ganando alumnos hasta que consiguió que la bandada aprendiera a volar.
Satisfecho del trabajo que había hecho y de todo lo que en su vida había logrado un día voló alto tan alto que de pronto se  le empezó  a ver como destellos de luz de su plumaje, hasta que Juan Salvador Gaviota  se desapareció en el cielo.






                                    









CONCLUSIÒN

Cada persona tenemos la capacidad de lograr lo que nos proponemos, si estamos seguros de lo perseguimos y lo que queremos alcanzar, si somos perseverantes podemos lograr lo que tanto deseamos y nos gusta hacer, a la vez poder compartir nuestros conocimientos con quien lo necesite y darle nuestra ayuda, sin egotismo, ni esperar algo a cambio.











RECOMENDACIONES

ü  Ser notros mismos, tener claro lo que deseamos, y que queremos lograr.
ü  Ser perseverantes en la vida, y vencer cualquier obstáculo que se nos presente, para alcanzar lo que anhelamos.
ü  Compartir lo que  sabemos con las personas que están en  nuestro alrededor, ayudar a quien lo necesite.

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